Viaje al campo hablado. El cine documental de Nicolás Rincón

Fotograma del largometraje documental Los abrazos del río (2010)
Fotograma del largometraje documental Los abrazos del río (2010)

 

“Desafortunadamente para tocar al público, muchas veces el cine –ficción y documental– reproduce la violencia que supone cuestionar . Y lo que se logra es todo lo contrario (…) Cuando la violencia monopoliza todo lo demás, la vida parece solo una tenue oposición a la muerte”. Las palabras son del cineasta colombiano Nicolás Rincón Gille y su trilogía documental Campo hablado responde precisamente a esa necesidad de capturar la vida, en medio de un contexto violento como el nuestro, no solo como un acto de sobrevivencia ante la muerte, sino la vida en sus más extendidos matices, en sus verdaderos y más mínimos –pero significantes– gestos de resistencia, aquellos vividos en la cotidianidad incluso por quienes están en contextos desesperanzadores.

Para ello Nicolás Rincón se fija en un aspecto bastante maltratado por el cine y la televisión documental: el universo de la cultura popular campesina y en especial, su tradición oral. El inicio del viaje que nos propone Rincón en Campo hablado lo hace con En lo Escondido (2007), donde retrata a Carmen, una mujer cuya historia está atravesada por los encuentros con las brujas y por la presencia de la violencia intrafamiliar y paramilitar y que el director captura y construye desde la intimidad de su hogar en el campo. En Los abrazos del río (2010), el segundo componente de la trilogía, Rincón Gille parte de la leyenda del Mohán para dar vida a un retrato colectivo de campesinos y pescadores que viven en las orillas del río Magdalena, y que han sido víctimas y, como el río, también testigos, de la violencia paramilitar. En Noche herida (2015), película que completa la trilogía, vuelve al retrato del mundo de una mujer: Blanca, quien vive con sus nietos en los límites de Bogotá tras ser desplazada de su pueblo.

En esta trilogía, Rincón pone sobre la mesa un interrogante hoy más que nunca válido en este momento de reconstrucción del país : ¿Qué relato de nación se construye desde lo popular? Y es aquí donde Rincón nos acerca a una respuesta resignificando el universo propio de sus personajes; no a través de un discurso premeditado que los encasille como víctimas o como representantes del folclor, sino por medio de la fuerza simbólica de dos aspectos fundamentales del cine documental, uno de ellos –banalizado y ultrajado al extremo­–, la palabra y el otro, el espacio.

Creer en la palabra

Tal como lo ha expresado en entrevistas, Rincón Gille sabía que al abordar la cultura popular colombiana tenía que trabajar con la narración oral­, porque es allí donde está concentrada gran parte de su fuerza.

Rincón decide detenerse en el gesto de filmar y escuchar a sus personajes mientras relatan sus historias (algo no tan evidente, pues muchas veces en el documental no se escucha sino que se espera o se predispone a una respuesta de quien es filmado). En un plano general de En lo escondido, vemos a Carmen rodeada de plantas de plátano azotadas por el viento y en ese escenario reconstruir oralmente, con gestos y movimientos corporales las pruebas que le hicieron para convertirse en la mujer del “señor de las tinieblas” y obtener todo lo que deseaba. Muchas cosas pueden distanciar al espectador de las creencias de Carmen, pero el director logra trasmitir la legitimidad del mundo de Carmen a través de su propia narración. Poco nos importa si son verdad o no. Lo que nos queda claro es que es su universo. Un universo que existe en la medida en que puede ser contado. Sentimos la libertad de su relato, que lejos de responder a un cuestionario propuesto por el director, fluye libremente hacia quien está en disposición de escucha. Hacia el final Carmen ya no nos hablará del mundo de las brujas sino que nos contará, con la misma intensidad, cómo fue el día en que los paramilitares llegaron a su casa, saquearon la tienda, destrozaron todo y les exigieron a ella y a su esposo irse del pueblo si querían permanecer vivos.

En Noche herida , Blanca, la protagonista, casi siempre está acompañada de sus nietos o de la vecina. El relato y la oralidad ahora se construye en la conversación. Hay por ejemplo, un momento en que la vecina y Blanca conversan sobre la cama de Blanca acerca de la historia de la violencia que las desplazó. La cámara está allí, situada íntimamente como testigo de la conversación dentro de la casa. No interviene. Espera. Observa. Escucha. Deja que los tiempos del relato existan sin apresurarlos, sin imponerles un tiempo ajeno que transgreda el ritmo de la conversación. Los relatos de Blanca y su vecina hablan de un pasado de violencia común que provocó que ambas se encuentren en el lugar donde hoy intentan sobrevivir.

Al filmar la palabra, la oralidad de sus personajes, Rincón también está filmando los quiebres, los silencios, los intersticios por donde se filtran los miedos, los recuerdos y las expectativas de sus personajes. Los escucha y los dignifica a través de sus propios relatos, sin cortarlos, sin esperar que digan algo que valide los presupuestos del cineasta que está detrás de la cámara.

 

El paisaje también habla

El plano con el que abre Los Abrazos de río nos envuelve en una atmósfera brumosa en la que no sabemos qué lugar es, ni qué se esconde detrás de aquello nebuloso. A su ritmo, el viento va despojando el velo y logramos ver a dos campesinos indígenas como brotando del paisaje. Luego la cámara vira hacia una laguna que ya nos sabemos si es agua o bruma. Aquí el paisaje es filmado como un misterio y en ese gesto hay un planteamiento tajante del director: el paisaje no es una postal para contemplar ni se reduce a un contexto de ubicación para que el espectador sepa del lugar desde donde se filma.

El paisaje es más de lo que se ve y hay que aprender a mirarlo. Tienen tantos significados como quienes habitan en ellos. Es hora de escucharlos. El director repite este gesto al inicio de los otros dos documentales de la trilogía: en los primeros segundos de imágenes de En lo escondido, vemos un paisaje montañoso inundado de niebla mientras escuchamos en la voz off de Carmen, su protagonista, quien empezara a contarnos su primer encuentro con las brujas. Y en Noche herida, lo primero que se nos presenta es un plano medio de un árbol en la mitad de otros follajes y en off la voz de la protagonista invocando a las ánimas. La bruma, la niebla y el árbol pueden ser parte de paisajes ensoñadores, pero aquí se trata de hacer evidente que hasta el más inocente paisaje esconde historias. Rincón nos va develando a medida que avanza cada una de las películas de la trilogía, esas otras historias que hablan de nuestro horror, de nuestra violencia. Pero cuando llegamos a ellas después del viaje que nos propone por los imaginarios, lo mítico o las leyendas de esa narración oral, hemos llegado con la fuerza de la vida y no con la muerte.

Es lo que sucede cuando después de ver y escuchar en un plano nocturno de Los abrazos del río a varios de los habitantes de las orillas del río Magdalena contando las historias del Mohán, Rincón nos va presentando a pobladores que nos cuentan otras historias que se escapan del plano de lo fantástico. Como aquella mujer que se ha dedicado a llevar una estadística sobre los cuerpos que ha visto llegar a orillas del río. Lo ha hecho minuciosamente a mano sobre fichas de papel que se nos muestran en un primer plano. Ahora el río cobra otra dimensión y en la medida en que aparecen nuevos testimonios, los significados de ese paisaje se multiplican, lo mágico se ha transformado en horror, pero ese horror no es la única dimensión de ese espacio.

El tratamiento del paisaje y la oralidad con el que Rincón aborda sus películas logran capturar el entramado de sentidos construidos desde el universo campesino y popular, y que sacude de cierta manera las lógicas de menosprecio o victimización con que habitualmente se les mira. Campo hablado nos acerca a lo intangible de la memoria popular; una de las pocas cosas que la violencia no ha podido extinguir. Aquello que resiste.

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Los abrazos del río está disponible online  en este enlace http://www.retinalatina.org/video/los-abrazos-del-rio/

 

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